jueves, 3 de noviembre de 2011

El calentamiento global favorece las catástrofes naturales

Los desastres climáticos, como la sequía, las inundaciones, los ciclones y los incendios, son más frecuentes e intensos bajo el efecto del calentamiento global provocado por la actividad humana, una tendencia que puede agravarse, advierte un informe de la ONU sobre el clima.

En cualquier caso, el impacto del calentamiento climático en estos fenómenos depende de su naturaleza y de las diferentes regiones, ya que es muy desigual.

Además, el nivel de confianza de las previsiones de los especialistas varía según la cantidad y la calidad de los datos disponibles.

Pero cientos de científicos que redactaron este informe para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por su acrónimo en inglés), y del que la AFP obtuvo una copia, son formales: los fenómenos climáticos extremos serán más marcados y frecuentes durante las próximas décadas, lo que aumenta el peligro para los habitantes del planeta.

"Es el mayor esfuerzo jamás realizado para evaluar la forma en la que los extremos están cambiando", asegura Neville Nicholls, profesor de la universidad Monash de Melbourne y coordinador de uno de los capítulos de este informe, que aún puede ser revisado por la ONU durante una reunión en Kampala, antes de su publicación, programada el 18 de noviembre.

Una publicación que coincide con una serie de catástrofes naturales devastadoras que suscitan numerosos interrogantes y mucha inquietud. En 2010, las temperaturas récord favorecieron los incendios que asolaron los bosques de Siberia, mientras Pakistán e India sufrían inundaciones sin precedentes.

Este año Estados Unidos registró a su vez un número récord de desastres, desde las crecidas del Misisipi y del Misuri hasta el huracán Irene, pasando por una sequía terrible que afecta actualmente a Texas. Regiones enteras de China sufrieron intensas sequías mientras lluvias torrenciales barrían América Central y Tailandia.

La cuestión es saber si se trata de desarreglos meteorológicos o más bien de consecuencias profundas del calentamiento global.

La mayoría de estos fenómenos están ligados estrechamente a las consecuencias del calentamiento climático inducido por la actividad humana: subida de la temperatura, mayor volumen de agua en la atmósfera y de la temperatura en la superficie oceánica. Todos estos factores propician los fenómenos meteorológicos extremos.

Según el informe, basado en cientos de estudios publicados durante los últimos años, es "prácticamente seguro" (entre un 99% o 100%) que la frecuencia y la magnitud del récord de calor diario aumente a escala planetaria durante el siglo XXI. También es "muy probable" (90% a 100%) que la duración, la frecuencia y/o la intensidad de las olas de calor sigan en aumento en la mayoría de las regiones. Los picos de temperatura aumentarán "probablemente" (66% a 100% de certeza) con relación al final del siglo XX, hasta 3°C antes de 2050 y hasta 5°C antes de 2100.

Numerosas zonas, particularmente los trópicos y las altas latitudes, experimentarán probablemente lluvias y nevadas más intensas. Paralelamente, las sequías empeorarán en otros lugares del planeta, sobre todo en el Mediterráneo, en Europa Central, en América del Norte, en el noreste de Brasil y en África Austral.

La subida del nivel del mar y de su temperatura también incrementará la capacidad destructiva de los ciclones y el deshielo de los glaciares y del permafrost, junto con precipitaciones más abundantes, corre el riesgo de aumentar los desprendimientos de terreno, explica el IPCC.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Lo profundo del océano puede ayudar a regular el calentamiento.

Las profundidades de los océanos del planeta pueden absorber suficiente calor como para regular el ritmo del calentamiento global por períodos de hasta una década, según un nuevo análisis dirigido por el Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Estados Unidos (NCAR, por sus siglas en inglés). La investigación, realizada por científicos del NCAR y la Oficina de Meteorología de Australia, ha sido publicado en 'Nature Climate Change'.

En el estudio, basado en simulaciones informatizadas del clima global, se explica que las capas más profundas del océano, a 300 metros, son la ubicación principal del calor 'perdido' durante períodos como la década pasada, cuando la temperatura global del aire mostró pocos cambios.

"Vamos a observar que el calentamiento global pasará por períodos de pausa en el futuro", ha detallado el autor principal del estudio, Gerald Meehl del NCAR, "sin embargo, estos períodos durarán solo alrededor de una década, y el calentamiento se reanudará. Este estudio ilustra una de las razones por las que la temperatura global no se limita a aumentar en una línea recta".

La década pasada fue de las más cálidas de la Tierra en más de un siglo de registros del clima. Las emisiones de gases de efecto invernadero continuaron aumentando durante dicha década, pero las mediciones por satélite mostraban una mayor discrepancia entre la luz solar entrante y la radiación emitida desde la Tierra. Esto implicaba que el calor se estaba acumulando en algún lugar del planeta, según un estudio de 2010 publicado en 'Science' por los investigadores del NCAR, Kevin Trenberth y John Fasullo.

Los dos científicos, que son coautores del nuevo estudio, sugieren que los océanos podrían almacenar una parte del calor que de otra manera se destinarían a otros procesos, tales como el calentamiento de la atmósfera o la tierra, o derritiendo más hielo y nieve. Observaciones a nivel mundial han mostrado un calentamiento en la superficie del océano, pero no lo suficiente para dar cuenta de la acumulación mundial de calor. Aunque los científicos sospecharon que las profundidades oceánicas estaban jugando un papel importante, no se logró confirmar esta hipótesis.

Para saber qué estaba pasando con el calor, Meehl y sus colaboradores utilizaron para el nuevo estudio una herramienta potente de software que se conoce como Modelo Comunitario del Sistema Climático, que fue desarrollada por científicos del NCAR y del Departamento de Energía junto con investigadores de otras organizaciones. Utilizando la capacidad del modelo para representar las complejas interacciones entre la atmósfera, la tierra, los océanos y el hielo marino, se realizaron cinco simulaciones de las temperaturas globales.

Las simulaciones, que se basaron en proyecciones de las futuras emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de actividades humanas, indicaron que las temperaturas se incrementarán en varios grados durante este siglo. Sin embargo, cada simulación también mostró períodos en los que la temperatura se estabilizará durante casi una década antes de subir de nuevo. Por ejemplo, una simulación mostró un promedio de aumento global de unos 1,4 grados Celsius entre 2000 y 2100, pero con dos períodos largos de pausa durante el siglo.

Durante estos períodos de receso, las simulaciones mostraron que la energía adicional se acumulaba en los océanos, las capas más profundas absorben una cantidad desproporcionada de calor debido a los cambios en la circulación oceánica. Según Trenberth, "el calor no ha desaparecido, por lo que no puede ser ignorado. Se deben tener en cuenta sus consecuencias".

Las simulaciones también indican que el calentamiento oceánico durante los períodos de interrupción será regional. Estos patrones son similares a los observados durante La Niña, de acuerdo con Meehl. Las temperaturas globales tienden a disminuir ligeramente durante La Niña, cuando las aguas más frías alcanzan la superficie del Pacífico tropical, y a aumentar durante El Niño, cuando las aguas son más cálidas.

martes, 12 de julio de 2011

El océano ya no puede acumular las emisiones de gas carbónico

Científicos revelaron que algunas zonas del océano Atlántico están perdiendo la capacidad de acumular el CO2 de la atmósfera debido al calentamiento global, lo que a su vez podría acelerar el ritmo del cambio climático.

Antes de la década de 1990 el océano mundial había acumulado cerca de un tercio de las emisiones del gas carbónico provocadas por la actividad humana, paliando así el impacto del hombre en el medio ambiente. Pero, según las hipótesis modernas, los cambios climáticos pueden provocar alteraciones en este proceso, disminuyendo su efectividad. Sin embargo, todavía no se había logrado comprobar definitivamente esta tendencia.

En un artículo publicado en la revista Nature Geosciences, el equipo de investigadores encabezado por Galen McKinley de la Universidad Wisconsin-Madison analizó datos del período 1981-2009 sobre la concentración del gas carbónico en las capas superficiales de las aguas oceánicas en tres regiones que constituyen el 87% del Atlántico del Norte, y los comparó con los datos sobre la concentración de este gas en la atmósfera del mismo período.

Cada una de las tres regiones tiene diferentes capacidades de acumular gas carbónico. En la parte más norteña, subpolar, donde la temperatura del agua es más baja, el océano acumula el CO2 más rápido de lo que aumenta la concentración de este gas en la atmósfera. Sin embargo, en la zona subtropical del océano Atlántico, la más sureña de las estudiadas, el agua ya pierde esta capacidad.

Los datos mostraban que la concentración de CO2 varía considerablemente en función de los años estudiados, pero con el estudio de un período superior a 25 años los científicos pudieron concluir que la reducción de la capacidad de absorción de CO2 en los océanos es una tendencia de largo plazo.

Los datos de la región más subtropical de la parte norteña del Atlántico demuestran que el calentamiento, vinculado tanto con las oscilaciones naturales de la temperatura como con la actividad humana, en los últimos años disminuye la capacidad del océano de acumular gas carb­ónico. Los investigadores opinan que se deben realizar los cálculos en otros océanos. Esta información permitiría controlar el estado de la atmósfera y predecir posibles patrones del cambio del clima.