lunes, 22 de junio de 2009

las manadas se reducen un 60 por ciento


El primer censo de renos y caribúes realizado en todo el mundo ha desvelado una "dramática" disminución de ejemplares, un descenso del sesenta por ciento de la especie en las últimas tres décadas, según un análisis realizado por un grupo de expertos de la Universidad de Alberta en Canadá.
Los resultados, publicados recientemente en 'Global Change Biology Journal', revelan que el cambio climático y el desarrollo industrial son los principales responsables de la declinación de la especie en el panorama internacional.
En este sentido, el experto y principal autor del estudio, el doctor Mark Boyce, alerta de que esta disminución de especies no sólo va a afectar a la especie sino a aquellas poblaciones que dependen de los renos o caribúes.
Así, explica que los "dramáticos" cambios que se han producido debido al calentamiento global en la zona del Ártico y que han impactado en las manadas también incluyen una migración de estas especies a otras zonas en temporadas más tempranas, lo que provoca una bajada de la calidad en la alimentación de la especie, así como una mayor afección de insectos, por los veranos más calurosos, o el impacto de las fuertes lluvias del invierno.

Advertencia de científicos

Las mediciones de concentración de CO2 en la atmósfera realizadas por la National Oceanic Atmospheric Administration (NOAA) y el Norwegian Polar Institute coinciden en resaltar que quedan apenas siete años y medio para estabilizar la situación y reducir las concentraciones de gases invernadero por debajo de niveles que "no supongan disparar mecanismos de retroalimentación que hagan el calentamiento global imparable".
Según informa la organización Globalízate en un comunicado, ambos centros señalan que los niveles se están acercando al punto de no retorno de 450 partes por millón (ppm) donde el calentamiento será ya "incontrolable", esto es, que aunque el hombre comenzara a reducir sus emisiones la concentración del gas invernadero seguirá subiendo. Concretamente, la NOAA apunta que el nivel del gas invernadero alcanza las 391 ppm, mientras que el Norwegian Polar Institute habla de 397 ppm.
En este sentido, el documento, publicado esta semana en la revista 'Science', revela que el nivel de dióxido de CO2 actual es el más alto desde hace 2,1 millones de años y no desde hace 400.000 años como se venía asegurando hasta el momento. El estudio también podría descartar la teoría de que la causa de la caída de los niveles de CO2 han sido las glaciaciones terrestres.
Por su parte, aseguran que el incremento de los gases invernaderos se debe a la quema de combustibles fósiles y a la deforestación. "El dióxido de carbono es absorbido por el mar y las plantas en la fotosíntesis, devolviendo oxígeno y creando las estructuras biológicas de los árboles y plantas, pero el aumento por la actividad humana es superior a la capacidad de absorción de la biosfera", señala el documento.
Por otro lado, en el océano la absorción está alcanzando su límite y está provocando la acidificación de los océanos, según alerta la asociación Globalízate. Asimismo, también aclara que el principal efecto de este fenómeno es el vapor de agua, aunque éste tiene grandes variaciones espaciales y temporales dependiendo de la zona.
Así por ejemplo, su concentración es máxima en la zona ecuatorial y cerca del mar, mientras que es mínima en los desiertos y en los polos, ya que las bajas temperaturas admiten muy poca concentración de vapor de agua.
El tiempo medio de duración del vapor de agua en la atmósfera es mucho menor que el dióxido de carbono que tiende a difundirse por la atmósfera tras ser emitido desde las industrias o el transporte. Además, también se están registrando aumentos de otros gases invernadero como el metano (procedente de la industria ganadera), el óxido nitroso (procedente principalmente de la industria agrícola) y los clorofluorocarbonos.

Francisco Olivares // Ahora somos "no democráticos"

El Gobierno hace esfuerzos financieros para neutralizar la imagen autocrática
Tres resoluciones desde el exterior en los últimos días nos muestran la percepción que internacionalmente se está teniendo sobre Venezuela y la creciente pérdida de libertades para los venezolanos. Lo que para nosotros ya forma parte de lo cotidiano, para otros países es motivo de alarma. Una de ellas la emitió la Cámara de Diputados de Chile, cuando aprobó un acuerdo en el que pide al gobierno de Bachelet, manifestar a su homólogo de Venezuela y al Comité Permanente de la OEA, su preocupación por el deterioro de la democracia y los derechos humanos en nuestro país. La resolución fue propuesta por diez diputados, siete de ellos de la gobernante coalición de centroizquierda y tres de la oposición derechista, siendo aprobada por 40 votos a favor, seis en contra y una abstención.
Lo que indica un consenso entre las distintas corrientes políticas de ese país, respecto a lo que ocurre en Venezuela. Asimismo, hace un llamamiento a la comunidad internacional "y en especial a los Estados miembros de la OEA" para que adopten "medidas conducentes a restablecer los derechos hoy conculcados en Venezuela". Recordemos que en abril de 2007, el senado chileno igualmente pidió a su Gobierno manifestar a Venezuela su preocupación por el cierre del Canal RCTV. Otro caso es la resolución de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) en la que condena al Gobierno de Venezuela la violencia contra los sindicalistas.
La resolución destaca las detenciones y apertura de juicios que se ha practicado contra dirigentes sindicales. Desde el 17 de junio pasado Venezuela fue incluida en la lista de países que irrespeta los convenios de la OIT. La tercera resolución corresponde al informe del Buró para la Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Gobierno de Estados Unidos, en el que se destaca la persecución de los oponentes políticos, la politización del sistema judicial, la intimidación y ataques constantes a los medios de comunicación, entre una larga lista de violaciones a los derechos humanos. El informe incluye a 106 países, que por las condiciones referidas, son calificados como "no democráticos".
El Gobierno de Venezuela sigue haciendo esfuerzos financieros, para poder neutralizar este tipo de acciones que desnudan la verdadera naturaleza autocrática del gobierno militarista. Lo que indica que si bien estas resoluciones no resultan en efectos directos para corregir el deterioro de las libertades, al menos sí afectan la influencia que ha buscado el Presidente en el continente. Sólo Bolivia y Ecuador, podría decirse, han seguido parcialmente las políticas que caracterizan al Gobierno de Hugo Chávez.

Olaso, justiciero de los derechos humanos

Pequeño de cuerpo y gigante de alma. Su aparente fragilidad se disipaba ante el atropello de los derechos humanos. Con la verdad y la ley en la mano, no temblaba ante los carceleros ni se mantenía distante de los encarcelados, sino que se convertía en esperanza de regeneración para ellos. Movía al Cardenal para actuar en defensa de las víctimas en el “Caracazo” y se enfrentaba al General cuando éste mentía desde su alto mando sobre los atropellos de los militares a los campesinos de Cararabo.
Olaso era maestro y formó escuela, mejor dicho escuelas, como profesor y decano en la facultad de Derecho de la Ucab, en la de la UCV, en la Parroquia Universitaria de la Central, con las clínicas jurídicas en los barrios y con el voluntariado universitario en las cárceles. Todo este movimiento lo institucionalizó en la Fiscalía de la República como Defensor de Derechos Humanos.
Para él no había colores políticos cuando se trataba de derechos humanos. Sin estar de acuerdo con el fracasado golpe militar de 1992, visitó -junto con otros representantes de la Iglesia- a sus protagonistas en la prisión San Carlos para defenderlos y les acompañó en el conflictivo traslado a Yare, cuando ellos temían que los iban matar en el camino. Por ello fue denunciado -mintiendo con fuentes de la DIM- de ser el correo de los militares presos. Respondió: “El tratar de vincularme ilegalmente a los comandantes presos en Yare y afirmar que en lugar de como fiscal actué como correo, forma parte de la guerra sucia que se teje contra la Iglesia”. “Si es para amedrentar a la Iglesia para que no siga hablando, se equivocan, porque seguiremos hablando, sobre todo a favor de los más pobres y necesitados, de los desposeídos, entre los que incluyo también a los presos, a los indígenas y a los militares de Yare”.
¡Que vergüenza y falta de memoria y de originalidad de nuestros “revolucionarios” en el ataque actual a la Iglesia! Entusiasmó a muchos jóvenes con su enseñanza y con su ejemplo: ni doctrina sin acción, ni acción sin principios jurídicos. Por ahí están actuando ejemplarmente cientos de sus mejores discípulos. En el admirable servicio jurídico de la Ucab, que se ramifica en catorce barrios y atiende unos 10 mil casos anuales, el cual lleva su nombre, y en el que perdura el padre Olaso, que murió hace doce años, el 11 de junio.
Su Introducción al Derecho con múltiples ediciones, actualizado y complementado por su discípulo y decano de Derecho de la Ucab, doctor Jesús María Casal, traduce en pedagogía y razonamiento jurídico la convicción de que más allá de las leyes positivas subyace el derecho fundamental a la dignidad humana que orienta e inspira las mejores creaciones jurídicas y que ninguna instancia, ni poder humano puede atropellar justificadamente.
Ahora la Iglesia en Venezuela tiene la misma tarea de defender a los pobres, velar por la dignidad de las personas, inspirar y alentar los diversos movimientos de derechos humanos, válidos para los gobiernistas y para los opositores; trabajar por la paz democrática y la unión fundamental de los venezolanos. No se puede aceptar la criminalización de la disidencia, ni la persecución judicial de los opositores al gobierno, mientras se protege a sus incondicionales seguidores. La historia da muchas vueltas y quienes hoy están en el poder mañana necesitarán la voz firme y libre de la Iglesia en defensa de sus vidas y dignidad. Requerirán de la solidaridad activa de los centros de derechos humanos con mujeres y hombres de conciencia y coraje. Los derechos humanos de todos y cada uno de los venezolanos están por encima de todo poder y dinero y tienen más fuerza que los tanques y las pistolas.
Al padre Olaso le daría vergüenza ver a sus defendidos de ayer siendo perseguidores hoy, incluso de aquellos compañeros, que ensalzaron como “héroes” cuando estaban con ellos, y tratan como criminales a los que disienten y los obligan a la cárcel, al silencio o al exilio. Se hubiera indignado al ver que la acción y principios -que inspiran su actuación y la de la Iglesia-, celebrados ayer, ahora sean tachados de golpistas y subversivos, y que la Constitución Bolivariana, “la mejor del mundo ayer”, hoy sea violada desde el poder y sustituida con una práctica donde el derecho es esclavo de su “revolución” e instrumento de persecución política.